Ya no quedan, castillos en el aire,
ni nubes de algodón.
Ya no quedan, domingos por la tarde,
ni sueños por hacer.
Ya no quedan, noches en desvelo,
ni nada por decir.
Recuerdo, cuando estábamos solos,
cuando aprendimos que una tarde,
puede convertirse,
en un gran barco de piratas.
Me enseñaste,
que una patada era que me callara,
y dos que estabas enfadado,
y con decir: " volvamos a empezar",
estaba todo solucionado.
Recuerdo, cuando éramos pequeños,
y el tiempo no importaba,
recuerdo, que éramos felicies.
Me enseñaste,
que con una mirada,
podemos decir todo lo que callamos.
Aprendimos, a compartir nuestro secretos,
que lo amigos son contados,
y ahora...
me enseñaste,
que la distancia, no hace el olvido,
por eso te recuerdo, tal y como eras.
Después de un largo tiempo,
llega la despedida,
pero no el adiós,
por eso aún sigo esperandote,
en mi viejo caballito de madera.

Hola, bello escrito...sabes, siempre habrá tiempo para soñar, para creer que todo es posible...lo demás es sólo un paréntesis.
Cariños.
Me han encantado las palabras y la cadencia que has elegido para seguir guardándole el sitio a los que nunca se han ido. Mi vida está llena de reencuentros con afectos intensos del pasado y es tal y como lo describes. En mi caso, hay un par de columpios en los que siempre están sentadas frente a mí dos amigas del alma, compensando mi peso y manteniendo el equilibrio del sube y baja.
Yo necesito a las personas que amo cerca, me gusta tocar, acariciar, mirar, achuchar,besar, oler, compartir...no me acostumbro a la distancia...sé que no es el olvido, tengo mis recuerdos, mi memoria...y hoy en día la tecnología esta a nuestro favor para acortar esa lejanía...pero a mí no me llega, no me es suficiente...yo necesito cerca a las personas que amo, me gusta tocar, acariciar,mirar, achuchar, besar, oler, compartir...sufro, porque no me acostumbro.
besos
sarah del amor del que yo hablo es del recuerdo, ni tecnología, ni nada, tan solo esa fuerza que tiene nuestra memoria que nos impide que olvidemos todo aquello que fue y es especial para cada uno, el recuerdo es lo que hace la vida.
Milady yo también he tenido columpios en mi infancia, pena que luego se va creciendo y no queda lugar para los juegos de niños.
Laurencia, espero que como tu dices siempre halla lugar para los sueños y que la infelicidad tan solo sea un breve recorrido, por el que todos tenemos que pasar. Saludos y gracias.